sábado, 14 de noviembre de 2015

15 de Noviembre, Querido Carpe Diem:





He estado ocupada... lo sé, es una excusa barata, pero quizá sea más creíble que decir "no sabía mi contraseña", es absurdo, aún más cuando  tengo asociado este blog a mi correo electrónico, pudiendo reestablecer la contraseña en cualquier momento. Ah! pero y si dijera "tampoco sabía la contraseña de mi correo", sería ya ridículo y paradójico, pero también sería lo real...





Mi vida continúa este ensimismamiento profundo, donde olvido las dificultades y posibles momentos no gratos, es como si hubiese puesto un campo de energía protegiéndome no del exterior, si no de lo que yo pueda sentir y decir por los extraños seres del exterior,  y que ese sentimiento rebotara hacia a mi, provocándome sólo angustia y decepción.

He desarrollado un miedo a la vida tan abrumador y abrasivo, que sinceramente es difícil tomar una decisión cada día, cada hora, cada instante donde alguien te mira detenida y reprochablemente a los ojos para obtener una respuesta rápida y ojalá correcta. Y no, no es mi habilidad dar respuestas correctas. Cada momento así es como si volviera a un punto cero, todo se nubla y estoy en medio del cosmos, puedo afirmar en ese momento que el universo está vacío y que no hay vida más allá que la nuestra, me siento sola, única y eternamente sola. Es ahí cuando vuelvo al claustro de "pregunta y respuesta" o de "toma una decisión y no te equivoques", veo que ha pasado tiempo (5 segundos aproximadamente) pero no tengo respuestas así que realizo lo que cotidianamente en mi profesión llamamos "circunloquios", y entiendo tan bien a los pacientes, analizo una vez más este nuevo sucedo de "vueltas y vueltas" para que da la nada en mi mente exista un atisbo de luz, veo luz en medio de ese universo oscuro, se aproxima lentamente algo llamado "razón", y mi lengua empieza a articular ciertas frases que me llevan a la certeza... No alcanza, el ser externo de mirada penetrante y juzgadora hace 4 segundos que pensó que fue suficiente, e interrumpe mi iluminación casi divina, para decirme la respuesta o para retirar la mirada hacia algo o alguien más interesante. Bajo la cabeza y respiro, empiezo a respirar y a recordar que tenía esa capacidad de tomar oxígeno y expulsar dióxido de carbono, recordé, también, que tenía la suficiente información almacenada en mi cerebro que no hacía falta "pensar". Lo que quiero decir, es que sabía la respuesta sin la necesidad de sumergirme en los cajones de experiencias y de información almacenadas por colores, energía, textura, sabores... burdamente podríamos decir que la respuesta la tenía "en la punta de la lengua", y es sólo la tensión y angustia del momento (además de esos ojos acusadores firmemente desplazados y punzantes hacia mí) que provocan una reacción de ALERTA MÁXIMA, y CAOS. Tenía miedo a equivocarme... desde ese día en el que no existías más, y era tal como lo intuí, "despertar y sentir que era un sueño" pues le temo al  errar... y me olvido de las respuestas correctas, de respirar...Como siempre, música para acompañarnos...

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